El vínculo entre Fátima Flórez y Javier Milei no fue un romance real sino un acuerdo económico de imagen mutua. Así lo reveló Ángel Sesarín, quien se desempeñó como asistente personal de la artista durante toda esa etapa y fue testigo directo de la relación desde adentro. “Fue todo mentira“, afirmó sin rodeos en diálogo con Infoshow. “Le servía a ella para llenar taquilla y supongo que a él también. A él no le gusta ser presidente, le gusta más el show“.
Uno de los momentos más resonantes del romance —cuando Milei bajó a la platea del teatro para buscar a Fátima y darle un beso ante el público— habría sido planificado de antemano en el camarín. Según Sesarín, el guión fue claro: “Ay, sí, te vamos a sacar de la tribuna, vos subí y dame un beso”. Lo que millones vieron como un gesto espontáneo y romántico era, según el testimonio, una puesta en escena.
Más allá de cualquier componente afectivo, el dinero era el eje del vínculo. Sesarín aseguró que Milei pagó para estar en el teatro y que existían cobros en efectivo asociados a la relación, retirados por una asistente en un Banco Galicia sobre la avenida Libertador. En cuanto a las motivaciones de Florez, Sesarín no descartó que ella también disfrutara de la exposición política y la posibilidad de convertirse en primera dama, pero insistió en que el factor económico pesaba más.
La convivencia cotidiana entre Sesarín y Milei tampoco era sencilla. Consultado por Ximena Rijel, el ex asistente señaló que cada vez que había ciertos eventos, Milei pedía expresamente que el asistente no fuera, acusándolo de ser un “espía de Cristina”. “¿Cómo va a ser chiste? Él no hace chistes, es muy serio”, aclaró Sesarín al ser consultado sobre si era una broma. El resultado era siempre el mismo: preparaba a Fátima, pedía un auto y se volvía a casa.
Tras dar esta entrevista a Infoshow, Sesarín recibió un bozal legal que le impidió continuar hablando públicamente.


