Un tenso episodio se vivió este lunes frente a la Casa de Gobierno de Jujuy cuando efectivos de la Policía provincial y familiares se congregaron en Plaza Belgrano para rechazar el acuerdo salarial anunciado por la administración provincial. Lo que en horas de la tarde comenzó como una protesta pacífica se convirtió, entrada la noche, en violentos incidentes: quema de gomas, lanzamiento de pirotecnia hacia el edificio gubernamental e intento de derribar las rejas del portón de acceso a la sede del Poder Ejecutivo, relataron medios locales.
El detonante fue la respuesta del Gobierno provincial a las demandas del sector. Un referente del Servicio Penitenciario había asegurado que “se llegó al mejor acuerdo posible” y que “ya está encaminada la situación”, una declaración que encendió aún más el malestar entre los manifestantes, quienes exigen un aumento salarial del 50% para el personal policial y penitenciario.
El trasfondo del conflicto tiene una arista que profundizó el enojo dentro de la fuerza: mientras el personal de menor rango reclamaba una recomposición salarial urgente, se conocieron aumentos diferenciados del 70% otorgados a la plana mayor de la Policía y a sectores específicos como los custodios de autoridades y el Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP). Ante el rechazo generalizado, el secretario de Seguridad provincial, Juan Manuel Pulleiro, anunció que esas resoluciones quedarían sin efecto, una medida que descomprimió la situación solo de manera momentánea.
El viernes pasado, una delegación de policías retirados fue recibida por el ministro de Hacienda, Federico Cardozo, en un encuentro en el que participaron también representantes de la Jefatura de Policía y del Servicio Penitenciario. En esa reunión se acordó la conformación de una mesa de diálogo, pero el conflicto permanece abierto.
Semanas atrás, una protesta similar en Rosario, Santa Fe, derivó en enfrentamientos internos dentro de la fuerza, con efectivos que abandonaron sus funciones y bloquearon calles con patrulleros y motos oficiales tras recibir la orden de intervenir contra los propios manifestantes.


