La amenaza del nuevo líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Jamenei, comenzó a materializarse en la madrugada de este viernes. Irán lanzó una oleada de drones contra varios estados del Golfo Pérsico, y uno de los aparatos fue interceptado por la defensa aérea de Emiratos Árabes Unidos sobre Dubái, en las inmediaciones del Centro Financiero Internacional (DIFC). Los escombros del dron derribado impactaron contra la fachada de un edificio del complejo, provocando un incendio y una columna de humo negro visible desde distintos puntos de la ciudad. Las autoridades emiratíes describieron el episodio como una “interceptación exitosa” y no reportaron víctimas en la zona.
El ataque no fue un hecho aislado: en Abu Dabi se confirmó al menos una víctima mortal en esta misma oleada, mientras que Arabia Saudita informó haber derribado casi 50 drones en distintas instancias. Omán y Bahréin también registraron impactos y alertas. Además del centro financiero, en Dubái se reportaron otros incidentes cerca de Dubai Creek Harbour y del aeropuerto, con incendios controlados.
El ataque se enmarca en la represalia iraní por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní desde el 28 de febrero. Jamenei había prometido expresamente golpear bancos e instituciones financieras de los países que alojan bases estadounidenses, en lo que representa una escalada directa sobre la infraestructura económica de la región y una nueva presión sobre el precio del petróleo, que ya superó los 100 dólares el barril.


