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A 50 años del golpe, los genocidas siguen entre nosotros: se llaman Netanyahu, Trump y Milei

"Los genocidas no son católicos, no son judíos, no son musulmanes: son genocidas", sentenció Santiago Cúneo en la víspera del 24 de marzo.

La situación de hoy marca algo que veníamos anticipando y vaticinando: una gigantesca derrota del gobierno criminal nazi del movimiento sionista de Netanyahu en el poder y su proyecto de destrucción. Todos los religiosos honestos son respetuosos, son condescendientes y están abiertos al intercambio de ideas, filosofías y teologías que, por supuesto, no se basan nunca en el ejercicio criminal del odio como lo hace este gobierno del moderno Estado de Israel, que nada tiene que ver con el Israel histórico y teológico de aquellos que habitaron en aquellos tiempos esa tierra. Esa tierra que no se las dio Dios sino Inglaterra, un imperio asesino criminal tan satánico como el gobierno de Netanyahu.

Hace algunas horas, Donald Trump declaró unilateralmente el cese de actividad militar durante cinco días contra el Estado de Irán. El gobierno de Irán desmintió el diálogo y lo dejó expuesto para que cada uno analice si estos cinco días son el preámbulo de la rendición de Trump y Netanyahu.

En Argentina intentan arrastrarnos a una guerra que no nos pertenece, en la cual no tenemos absolutamente nada que ver más que pedir por la paz, pedir que los civiles no sean rehenes de las actividades militares de los bandos en pugna y, por supuesto, pedir por la caída de Netanyahu y de todos los criminales nazis de ese gobierno de genocidas que masacraron en una limpieza étnica a nuestro hermano pueblo palestino y que mantienen de rehén al mundo árabe desde hace décadas.

Bregamos por la convivencia pacífica del verdadero pueblo religioso judío en un moderno Estado de Israel que, en dos estados —el palestino y el israelí—, pueda convivir y vivir en paz, desarrollar una vida feliz en la que cualquier supremacista nazi que crea pertenecer a un pueblo elegido, que lleve a la violencia, al odio racial, a escupir a cristianos o a sentirse superior, sea brutalmente castigado por la ley penal, y aquellos que cometan actos contra la humanidad sean sometidos a la justicia de inmediato.

En estas horas donde Trump practica sus primeros intentos de rendición buscando desesperadamente diálogo con Irán —al cual bombardeó de manera criminal hace apenas tres semanas— ahora pide paz, pide diálogo. Pide diálogo cuando la lluvia de misiles de Irán amenaza con destruir a Occidente.

Argentina mañana va a recordar la noche más oscura de su historia moderna y contemporánea. Ningún argentino bien parido fue Videla ni Massera; ningún argentino bien parido manejaba los Ford Falcon con los baúles llenos de personas que iban a ser llevadas a la tortura, a la muerte, a la desaparición y al robo de bebés. Ningún argentino se sintió representado por esa patota de criminales del Proceso. Por eso es falso que el moderno Estado de Israel sea Netanyahu y su gobierno de nazis criminales: puede existir un moderno Estado de Israel conducido por un demócrata que no mate, que no asesine ni proclame el satanismo como culto.

Convoco a los argentinos a entender el nivel del conflicto. La paz se conquista entre todos, y aquellos que proclaman la guerra —de un lado o del otro— deben ser eliminados de la sociedad. La sociedad no puede tener fanáticos asesinos de un lado ni del otro: no puede haber fanáticos de Netanyahu porque es un criminal nazi, ni puede haber adoradores de Adolf Hitler. Cualquiera que en Argentina haga apología del gobierno sionista criminal genocida debe ser claramente denunciado por apología del delito.

Hay un mundo totalmente distinto, que mira desde otro lugar lo que pasa, y son los BRICS, triunfantes en este conflicto por demolición. Son los dueños del crudo y su valor a nivel mundial, dueños del poder militar, dueños de la mayor cantidad de población y mercado, dueños de la tecnología y del comercio.

En este momento el pueblo argentino se encuentra oprimido bajo un modelo de saqueo y destrucción, donde la decisión de destruir la patria hasta sus cimientos está en marcha. Ha sido interrumpida por la realidad económica de estos satánicos, que ya no tienen interés en asistir financieramente a un gobierno al que tienen sometido y encadenado. Argentina se encamina a su peor depresión política, económica y social.

Apelamos al mundo de la Fe, y que cada uno la profese como quiera, pero con honestidad, sin que sea instrumento para cubrir su origen satánico y pasar de víctimas a victimarios y de victimarios a víctimas según convenga. Se acabó la mentira: existen buenos y malos. Hoy el pueblo del moderno Estado de Israel es víctima de los asesinos genocidas que son su propio gobierno y lo llevaron a la muerte. Pidan la paz, condenen a cada asesino de ese ejército nazi, desháganse de ese gobierno criminal enemigo de la humanidad, llenen las calles hasta que la comisión investigadora del caso Epstein termine con esa élite criminal, y el mundo verá la luz. Sin Trump en EE.UU. y con Netanyahu y su ejército desterrados, el mundo verá el amanecer.

Los convoco a la acción en la Fe. En este recuerdo del 24 de marzo vean en la cara de Videla la de Netanyahu, la de Trump y la de Milei. Salgamos a garantizar los derechos humanos por encima de los derechos urbanos. Han degradado las sociedades al punto en que la enseñanza del odio los lleva a la individualidad, a la pérdida de los objetivos colectivos de la felicidad y al odio del que está al lado. La única condición para la enemistad es la traición a la patria, y quien esté del lado de Netanyahu y Trump es un traidor a la patria. Nunca estuvo tan claro dónde está el enemigo. Que Dios nos ilumine y esta fecha de memoria sea clara para todos. Los genocidas no son católicos, no son judíos, no son musulmanes ni budistas: son genocidas.

Santiago Cúneo en 1+1=3.

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