La Embajada de Rusia en Londres calificó de “piratería” la decisión del primer ministro británico Keir Starmer de autorizar a las fuerzas armadas y agentes del orden a abordar los buques de la llamada “flota en la sombra” que transiten por aguas del país e interceptar embarcaciones sancionadas. La misión diplomática advirtió que Moscú utilizará “todos los medios, incluidos los asimétricos”, para proteger sus intereses.
En un comunicado difundido por la agencia RIA Novosti, la embajada fue contundente: “La navegación en aguas británicas se está volviendo insegura, donde cualquier buque podría ser secuestrado”. También alertó que los países que más necesitan recursos energéticos serán los primeros en sufrir las consecuencias de estas acciones.
La medida de Downing Street se produjo luego de semanas en que la Marina Real británica colaboró con sus aliados en la vigilancia y seguimiento de los buques de la flota rusa, en un intento por incrementar la presión sobre Moscú en el marco del conflicto en Ucrania.


