Corría el año 2024 y la Argentina atravesaba una crisis de desabastecimiento de combustible. En ese contexto, Sergio Massa, entonces ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria, dijo algo que en ese momento muchos descartaron como campaña electoral: “Escuché al otro candidato decir que la solución era liberar precios. Quiero decirle claramente a los argentinos que ahí aparecen los dos modelos de país. Con la liberación de precios que propone Milei, la nafta valdría 800 pesos; hoy está 320. No se puede plantear de un día para el otro llevar la nafta de 320 a 800 pesos, porque eso es destruir la economía del bolsillo de los argentinos”.
Hoy el litro de nafta súper de YPF llegó a $1.999 en la Ciudad de Buenos Aires. En Shell ya trepó a $2.055 y en Axion a $2.039. Las versiones premium superan los $2.200 en todas las banderas. El aumento acumulado desde el inicio del conflicto en Medio Oriente alcanzó el 20,04%. En el último año, la suba total fue del 63,6%, prácticamente el doble que la inflación. Desde que asumió Milei, el incremento acumulado supera el 500%.
Massa hablaba de 800 pesos como el precio de la catástrofe. Hoy ese número no alcanza ni para pagar la mitad de un litro de nafta súper.
Lo que describió en aquel momento no era solo una advertencia sobre el surtidor. Era una radiografía del modelo que se venía. “Por más que intenten con alguna maniobra especulativa forzar un aumento, yo como ministro no lo voy a permitir. Entre cinco empresas petroleras y 45 millones de argentinos, voy a elegir a los 45 millones de argentinos”, sostuvo entonces.
El gobierno de Milei eligió diferente. La secretaria de Energía, María Tettamanti, fue explícita: no habrá controles ni congelamientos. El mercado gestiona. Los argentinos pagan.
Massa también señaló algo que hoy resuena con más fuerza que nunca: el precio del combustible no es un tema de automovilistas. “Tenemos que lograr que los argentinos accedan a combustible barato, porque eso hace competitiva nuestra industria, nuestra logística, el valor del precio del taxi, del colectivo y también el valor del precio de la verdulería cuando el verdulero va al Mercado Central a buscar mercadería”.
La Argentina tiene la cuarta reserva mundial de shale oil, Vaca Muerta es una de las formaciones más ricas del planeta, y aun así los argentinos pagan uno de los combustibles más caros de la región. El litro de súper promedia 1,43 dólares, valor que en Sudamérica solo superan Uruguay y Perú. Paraguay, que no produce ni exporta petróleo, tiene la nafta a 0,90 dólares.
Eso es el modelo. Un país donde abunda el petróleo y cobra como si lo importara todo.
Massa tenía razón. La liberación de precios que prometía Milei iba a destruir el bolsillo de los argentinos. No fue una predicción difícil: era la consecuencia lógica de la política que el entonces candidato proclamaba en cada discurso. Lo que nadie imaginaba es que incluso los 800 pesos que Massa mencionaba como el precio de la catástrofe iban a quedar tan cortos.


