El sumo pontífice Robert Prevost reiteró su condena a la guerra durante una reunión con los principales obispos de la Iglesia Católica Caldea en Roma, donde afirmó que ninguna causa puede justificar el derramamiento de sangre inocente.
“Quien sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, jamás se pone del lado de aquellos que ayer empuñaron la espada y hoy lanzan bombas”, sostuvo León XIV en el sitio Pontifex.
El pontífice denunció que “actos de violencia absurdos e inhumanos se extienden con ferocidad por los lugares sagrados del Oriente cristiano, profanados por la blasfemia de la guerra y la brutalidad de los negocios, sin ningún respeto por la vida de las personas”.
“Ningún interés puede valer más que la vida de los más débiles, de los niños, de las familias”, remarcó, y agregó que “no serán las acciones militares las que creen espacios de libertad, sino solo la promoción paciente del diálogo entre los pueblos”.


