De forma dantesca y propia del infierno se mostraron sonrientes y orgullosos de ser asesinos, festejando la muerte y el dolor. Supremacistas criminales anticristianos, educaron a generaciones enteras en la mitomanía de un pueblo elegido.
El verdadero pueblo elegido bíblico fueron palestinos hebreos, y ninguna de estas bestias es ni fue ni será hebreo descendiente ni de la fe ni de la cultura hebrea. Son polacos, alemanes o norteamericanos con apellidos cambiados para camuflarse.
Los ciudadanos del moderno Estado de Israel están sepultados bajo los misiles balísticos hipersónicos iraníes. Más de 15.000 muertos en un cementerio a cielo abierto de ciudades que ya no existen.
El mundo vive las horas de una nueva guerra santa entre el bien y el mal. Que Dios todopoderoso nos libere y lleve el dolor y la muerte a los hijos de Satán, y devuelva el sol y las sonrisas apagadas por su odio a los niños que merecen ser felices sin temor a estos criminales.
Dios, igual que con Sodoma y Gomorra, la Torre de Babel y el gran diluvio, arrasará a los hijos de Lucifer.
Los 12 Apóstoles.


