Aunque la guerra entre Estados Unidos e Irán terminara mañana, el estrecho de Ormuz no volvería a la normalidad en el corto plazo. El Pentágono estima que las operaciones de desminado no comenzarían hasta el fin del conflicto y podrían extenderse hasta seis meses, según reveló The Washington Post citando tres fuentes anónimas del Departamento de Defensa.
La estimación fue compartida en una sesión informativa ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara Baja estadounidense. Según los funcionarios consultados, Irán habría colocado más de veinte minas en el estrecho, algunas mediante sistemas de control remoto y embarcaciones pequeñas, lo que dificulta su detección. Se cree además que el propio Teherán podría tener dificultades para localizar muchas de las minas plantadas.
El escenario implica que los efectos económicos del conflicto sobre el comercio global de hidrocarburos se prolongarían hasta casi fin de año, independientemente de cuándo se alcance un acuerdo de paz.


