El Gobierno dispuso mediante el Decreto 302/2026 una actualización parcial de los impuestos a los combustibles para mayo y difirió el resto del ajuste para junio, en un contexto de creciente presión internacional sobre los precios energéticos.
La medida se conoció el mismo día en que el precio del barril de petróleo roza los US$110, sostenido por la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Además, este jueves vence el acuerdo entre las petroleras locales y las refinadoras para mantener los precios internos, lo que abre la puerta a nuevos aumentos en los surtidores.
El decreto establece incrementos en los impuestos sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. Para la nafta sin plomo, el costo sube $10,398 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos y $0,637 en el impuesto al dióxido de carbono. Para el gasoil, los aumentos son de $9,269 y $1,056 respectivamente.
El Ejecutivo argumentó que la postergación del ajuste pleno busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Las postergaciones de aumentos impositivos a los combustibles dispuestas en 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por US$2.326 millones, según la consultora Economía y Energía.


