Evo Morales reconstruyó ante Santiago Cúneo en Canal 22 la cadena de causas que llevó a Bolivia a la rebelión popular.
“A partir del golpe de Estado de 2019 cambia la situación política, inicia la crisis económica, la crisis económica desemboca en una crisis social y política. Lucho Arce llegando al gobierno se suma a las recetas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y con las políticas de contracción económica destroza la economía nacional. Y ahora con nuevos gobiernos de derecha implementa al 100% el modelo neoliberal”.
Explicó que la Ley 1720, que convierte la pequeña propiedad agraria en mediana, fue otro golpe: “La pequeña propiedad es patrimonio familiar y no paga impuestos. Cuando pasa a mediana paga impuestos. Esto permite concentrar tierras en pocas manos”.
Pero el punto de quiebre fue el combustible: “El pueblo aguantó, soportó. Pero levantando la subvención falta gasolina, falta diésel y llega una gasolina llamada basura. Como Coca-Cola negro, destroza las movilidades. Ahí reventó el pueblo boliviano”.
Y explicó por qué ese producto tiene un impacto transversal: “La gasolina no solamente es un producto particular, sino que influye en muchos sectores sociales: transporte, comida”.
Su diagnóstico final: “Un conflicto por las reivindicaciones locales, pero también por cambios estructurales. Las respuestas: represión, represión. Sin diálogo”.


