Por Santiago Cúneo
Ese Mundial que ganábamos en el 78 ya estaba planificado mucho antes. Para todos los ignorantes idiotas y para los que nunca estudiaron: el Mundial no lo hicieron los genocidas de la dictadura. El símbolo ni siquiera lo hizo la dictadura, lo hizo el gobierno peronista: son las dos manos de Perón con una pelota en el medio. La dictadura lo quiso cambiar y no pudo. Así, la dictadura que había derrocado a Isabel terminó haciendo el Mundial con ese logo.
Un torneo que iba a ser una fiesta popular sin dictadura se transformó en un episodio para tapar lo que pasaba a metros del estadio de River, en la ESMA, con tortura, secuestro y muerte. Hay víctimas secuestradas que cuentan que estaban atentas a los gritos de los goles. Lo que no puede pasar es que el Mundial tape la realidad, porque la realidad no cambia por un campeonato de fútbol.


