Por Santiago Cúneo.
Hay que tener cuidado a partir de hoy. Porque tras esta rendición incondicional humillante de Donald Trump, de la Casa Blanca y de los Estados Unidos de Norteamérica ante el Estado de Irán, abre las puertas de la posibilidad de que el genocida, asesino, nazi, criminal, Hitler judío de Netanyahu, intente destruir este acuerdo y la paz lograda por este acuerdo y esta rendición, violando los términos para generar la Tercera Guerra Mundial que se ha detenido.
Hoy estamos en posguerra. Y el único que no festeja la posguerra es el asesino de Netanyahu y su banda de nazis del gobierno que lo acompaña. Y sus socios delirantes, como puede ser el esquizofrénico, psiquiátrico, de Javier Milei.
Aunque podemos entender que el viaje de Martín Menem a entregar 100.000 hectáreas de la Patagonia al nazi, criminal de guerra, asesino de su propio pueblo, del Estado moderno de Israel, implica que el gobierno quiere mandar giles a Israel, como Martín Menem, que van con carpetas a cumplir el mandato del sionista que tenemos de presidente, autoasumido, calificado por él mismo, no por nosotros, pero en un grado inferior porque la Casa Blanca le sacó el banquito a Netanyahu. Pero así como el Tratado de Versalles de la Primera Guerra Mundial trajo a Hitler, y este es el Hitler del siglo XXI, esta rata inmunda debe ser asesinada por todos los países libres del mundo. Esta basura debe ser ejecutada en un Nuremberg, junto a todo su gabinete de asesinos nazis de la Gestapo de las SS, que tiene bajo su mando.
Ahora va a haber elecciones en Israel y esperamos que un presidente de la democracia, como el que este hijo de puta asesinó en un magnicidio, él y todos los militantes del odio de la muerte y nazis que lo siguen, ojalá surja un presidente de un Estado de Israel moderno que le ponga fin a este tratado y evite que aparezca el segundo Hitler ya con su bigote y su esvástica colgada, tratando de romper lo que se ha logrado ayer en Versalles.


