El consumo masivo profundizó su caída en mayo y volvió a confirmar que el ajuste sigue golpeando el bolsillo de las familias. Las ventas retrocedieron un 1,6% interanual y, en el acumulado del año, ya muestran un derrumbe del 3%.
El dato más alarmante surge de la comparación con enero de 2023: hoy el consumo apenas llega al 84,8% de aquel nivel, casi quince puntos por debajo. La leve mejora del 0,1% frente a abril no alcanza para hablar de recuperación.
El golpe más fuerte lo sufrieron los supermercados de cadena, que se desplomaron un 4,2%. También cayeron los mayoristas y los autoservicios independientes.
Por rubros, la radiografía es elocuente: limpieza de ropa y hogar se hundió un 8,2%, los perecederos un 6,5% y los productos de desayuno y merienda un 5,4%. Los argentinos resignan comida fresca y artículos básicos. Las únicas subas: las bebidas con alcohol.


