El Gobierno de Brasil repudió el arancel del 25% que Estados Unidos impuso a sus productos, que entrará en vigor el 22 de julio, y apuntó directamente contra el entorno del expresidente Jair Bolsonaro. “Es triste constatar que el lamentable desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte de un escenario construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro”, sentenció la nota oficial de la Presidencia.
El comunicado fue tajante: “son falsos patriotas, que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales“. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó el 15 de julio como “un marco lamentable” en la historia de las relaciones bilaterales y anunció que activará mecanismos de reciprocidad comercial y llevará la disputa ante la Organización Mundial del Comercio.
El cruce se da semanas después de que Lula describiera al secretario de Estado Marco Rubio como “un enemigo mortal” de América Latina. Desde Washington, Rubio había justificado la medida asegurando que la administración de Lula “no ha negociado con Estados Unidos de buena fe”.


