El gobierno de Brasil resolvió que su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, no regrese a Buenos Aires, en medio de la escalada de tensión entre las administraciones de Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei, según confirmaron desde Planalto. La representación diplomática quedará al nivel de “encargado de negocios”, una fuerte rebaja en la relación bilateral.
La medida llega después de que Milei, durante su visita a San Pablo en apoyo a Flávio Bolsonaro, calificara a Lula de “ladrón, corrupto y presidiario”. El mandatario brasileño había respondido calificando de “payasada” la presencia de Milei en el acto y advirtiendo que no toleraría intromisiones extranjeras en las elecciones de octubre.
Pese a los intentos de bajar el tono por parte del canciller argentino Pablo Quirno, Milei redobló la apuesta en una entrevista televisiva: “¿Así que el señor Lula se siente muy tocado si le digo que es un chorro? Si es ladrón, si fue presidiario…”. Eso llevó al canciller brasileño Mauro Vieira a entregar una nota de protesta formal al embajador argentino, Daniel Raimondi, en una decisión que también podría afectar al Mercosur.


