El nutricionista Méndez Jáuregui respondió en diálogo con Larry de Clay en Estamos de Vuelta una de las dudas más comunes sobre la alimentación. “Un estrés crónico sí puede modificar nuestra conducta. Hay estudios que asocian al estrés crónico con peores hábitos alimentarios, con más consumo de comida ultraprocesada y más antojos”, explicó, aunque aclaró que los resultados científicos “son mixtos”.
El especialista detalló que el efecto varía según cada persona: “Hay un 50% de la gente que en un contexto de estrés crónico sube de peso, pero hay otro 50% que hace que coma menos o baje de peso. Hay gente que saltea las comidas por estrés o se le cierra el estómago por una situación difícil del día a día”.
Por eso, remarcó la importancia de no sacar conclusiones apresuradas: “Nunca felicitaría a un paciente porque haya bajado de peso, porque no sé el contexto que hay detrás. Los factores psicológicos también influyen en todo esto, al igual que los determinantes sociales, como el estrés del laburo que no llega a fin de mes”.


