Científicos rusos desarrollaron el acuabot, un vehículo submarino no tripulado, liviano y compacto, que funciona sin necesidad de equipos costosos ni personal de apoyo especializado. El dispositivo, de apenas 40 por 38 por 35 centímetros, busca ampliar la exploración de un océano del que, según los expertos, solo se ha estudiado un 5%, ya que el ser humano con escafandra no puede superar los 400 metros de profundidad sin riesgo.
El aparato se controla de forma remota desde la orilla o un barco, mediante una boya conectada por cable, y puede moverse en cualquier dirección gracias a un sistema de hélices que le permite mantener el equilibrio y la orientación. Incorpora un brazo manipulador para mover objetos y tomar muestras de agua, una cámara digital ultrasensible a la luz y un puntero láser que ayuda a calcular distancias en condiciones de bajo contraste visual.
Con baterías de litio que ofrecen al menos cuatro horas de autonomía, el acuabot resiste tanto agua dulce como salada, aunque se recomienda enjuagarlo tras las inmersiones marinas para evitar residuos. Sus creadores ya trabajan en equipar varios de estos dispositivos con micromódems de comunicación hidroacústica, que les permitirían transmitir información entre sí en cadena desde grandes profundidades.


