A diez años del escándalo que lo enfrentó con Barbie Vélez, Fede Bal volvió sobre aquella separación en una entrevista con José María Listorti en Blender: “Fue una relación durísima”, dijo, y defendió haberse quedado a dar la cara en lugar de esconderse. La declaración abrió un debate en Infoshow sobre los límites entre la denuncia mediática y la judicial.
Diego Suárez marcó la distancia entre una cosa y la otra. “Está bien lo que dice Fede a nivel mediático (…) dar la cara, no escaparse”, admitió, pero advirtió que esa actitud no equivale a inocencia: “El hablar no es ser inocente, es de alguna u otra manera decir: acá estoy”. Y sumó: “Por supuesto, primero lo que hacemos es creerle a la víctima, es creerle a la mujer. Pero hay casos y casos”. Recordó que ambos “son hijos de dos famosos importantes”, lo que vuelve más difícil tomar partido, y cerró: “La justicia a veces dice otra cosa”.
Suárez también cuestionó que se le exija pruebas a la víctima. Citó el caso de Pamela Pombo —que recordó como una situación de violencia registrada en video— para señalar que “no todos tienen una cámara” que documente el daño, en un país “con muchísima violencia de género”.
Mario Solís aportó la otra cara. Planteó que las denuncias deberían tramitarse por los canales oficiales, aunque relativizó: “Los tiempos en que reacciona la justicia no son los indicados”. Y se mostró sorprendido por Bal: “Directamente responsabiliza al mensajero”, dijo, al recordar que los medios “cumplen con su función, que es informar”.


