Manuel Adorni fundamentó ante la Justicia el grueso de su patrimonio en US$591.544 que dice haber generado invirtiendo en Bitcoin entre 2014 y 2018, a través de ocho “billeteras de autocustodia” que no tienen su nombre ni datos de titularidad. Como única prueba de que son suyas, certificó ante un escribano que posee las claves privadas para operarlas.
El ex funcionario reconoció junto a su esposa, Bettina Angeletti, que acumularon esos ahorros en negro y que compraban las criptomonedas en encuentros presenciales, pagando en dólares en efectivo bajo “estricto anonimato”. Ese dinero, que según su defensa quedó casi intacto hasta diciembre de 2023, habría financiado luego la compra de la casa en Indio Cuá, sus remodelaciones y un departamento en Caballito.
El fiscal Gerardo Pollicita también cuestionó dos deudas bancarias que Adorni había declarado en 2023 y que después “desaparecieron”: la defensa las calificó de “inexistentes” y las atribuyó a un “error material”. Ahora el fiscal deberá decidir si pide la indagatoria del ex funcionario ante el juez Ariel Lijo.


