Vladimir Putin llegó a Beijing para una visita de Estado a China y fue recibido con guardia de honor y alfombra roja por el canciller Wang Yi. El contraste con la reciente visita de Donald Trump es elocuente: al presidente norteamericano, Xi Jinping ni siquiera fue a recibirlo al aeropuerto.
Es la visita número 25 de Putin a China, en el 30° aniversario de las relaciones bilaterales entre Rusia y el gigante asiático. La alianza alcanzó, según sus propias definiciones, “un nivel verdaderamente sin precedentes”.
Antes de partir, Putin envió un videomensaje al pueblo chino y aclaró que la asociación no va dirigida contra nadie: trabajan “en pro de la paz y la prosperidad universal”.
El intercambio comercial bilateral ya superó los 200.000 millones de dólares, realizados casi en su totalidad en rublos y yuanes, sin pasar por el dólar.


