En Íntimamente, el ciclo de Ale Rubio, el caricaturista Luis Ordóñez recordó cómo consiguió su primer trabajo en la revista Radiolandia 2000, que se compraba en su casa.
“Fui sin entrevista previa, sin nada, no había prácticamente ni teléfono”, contó. Con una carpeta de dibujos bajo el brazo, golpeó la puerta de la redacción y lo atendió el director, Francisco Loiácono.
El jefe de redacción le dijo: “Ahí en esa carpeta debe haber algo bueno”. Loiácono revisó los dibujos, llamó a un fotógrafo y a un periodista y ordenó una nota central en colores, algo poco habitual en una revista que entonces tenía un solo pliego a color.
“No, no, quiso una doble página, tipo póster, con una caricatura”, recordó.
Así comenzó una etapa de cinco años en la revista: “Fue un hombre predispuesto a atender a un joven desconocido y ofrecerle una plata que yo no me imaginaba”.


