Santiago Cúneo diseccionó la entrevista de Luis Novaresio a Dante Gebel y la definió como una operación política con arquitectura clara: “Manzano trae a Gebel, que es CIA, que es pastor evangelista sionista, para salvarse él y sus negocios. A ver si logra colar el bote salvavidas, porque esto está terminado”.
Para Cúneo, la maniobra tiene un objetivo preciso: “Pretenden en la Argentina bastardear un proyecto político para instalar otra vez una mafia empresarial, porque de ahí viven, porque se reportan al Departamento de Estado, a la CIA, a la DEA, a cualquier cosa menos a la patria de los argentinos”.
El periodista extendió la crítica al resto del bloque: Moreno, Pichetto, Monzó, Kikuchi y Villarruel como piezas de una centroderecha prosionista que se recicla frente al hundimiento de Milei. “Defienden lo mismo, se juntan con los mismos y te proponen lo mismo”, sentenció.
Y cerró con una acusación directa: “Hablar bien de alguien que tiene pedido de captura internacional es ser tan genocida como el que defendés”, en referencia a quienes ponderan a Netanyahu, como el experonista Guillermo Moreno.


