El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, subrayó durante la 81ª Asamblea General de la ONU que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie” y que “seguirá siendo un país soberano”. “En América Latina y el Caribe, la proximidad geográfica con la mayor potencia militar del mundo es ineludible. Necesitamos socios con una agenda positiva que fomente el desarrollo”, enfatizó.
El mandatario rechazó las presiones sobre el sistema de pagos Pix y el uso de aranceles como “armas de coerción y chantaje”, además de defender una mayor regulación de las grandes plataformas tecnológicas. De cara a las elecciones del 4 de octubre, advirtió: “No permitiremos que los enemigos de la democracia, internos y externos, atenten contra la voluntad popular. Nadie nos apartará de este camino”.
Lula también condenó la situación en Medio Oriente y calificó de “genocidio” la acción del Gobierno israelí en la Franja de Gaza, mientras reclamó cooperación internacional para combatir el crimen organizado, en lugar de “portaaviones vigilando nuestras aguas”.


