Los contratos de petróleo llegaron a subir hasta un 13% ante el temor a una interrupción en el suministro global y el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial. El West Texas Intermediate avanzó un 7,3%, hasta los USD 71,94 el barril.
Las bolsas asiáticas abrieron en rojo. El Nikkei 225 de Japón cayó más del 2% en las primeras horas, aunque luego moderó la baja al 1,5%. El Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 1,6% y el índice de Singapur bajó un 1,9%. Los futuros del S&P 500 y del Dow Jones registraron caídas cercanas al 0,8%.
En paralelo, los activos de refugio subieron con fuerza. El oro avanzó un 2,4%, situándose en torno a los USD 5.371 la onza. El dólar repuntó frente al euro y al yen, mientras las monedas de economías emergentes se depreciaron.
El mayor riesgo que monitorean los analistas es el Estrecho de Ormuz. Según Bloomberg Economics, un cierre prolongado del paso podría empujar el precio del petróleo hasta los USD 108, con consecuencias directas en la inflación global. El tráfico de petroleros ya está prácticamente detenido y tres barcos fueron atacados cerca del Golfo Pérsico.
Adam Hetts, jefe global de Multi-Activos en Janus Henderson, señaló que “por ahora, los mercados descuentan un conflicto limitado, pero si la escalada se prolonga, el impacto puede ser mayor”.
Ajay Rajadhyaksha, de Barclays, fue más cauteloso: “El riesgo-recompensa no parece atractivo. Si las acciones caen más de un 10%, será hora de comprar, pero aún no”.
La guerra llegó en un momento delicado: los mercados ya venían de su mayor caída mensual desde abril.


