Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Skólkovo (Skoltech), en colaboración con científicos del Instituto Politécnico de Harbin y de la Universidad de Jiangsu, desarrollaron un modelo empírico capaz de describir y predecir el comportamiento de sensores basados en nanotubos de carbono en un amplio rango de temperaturas, desde −170 °C hasta +90 °C. Así lo informó el servicio de prensa de la universidad rusa, socio de TV BRICS.
Los nanotubos de carbono se utilizan ampliamente en tecnologías de sensores gracias a su alta resistencia, excelente conductividad eléctrica y capacidad para modificar sus propiedades eléctricas en respuesta a factores externos, como la temperatura, las cargas mecánicas o los agentes químicos.
Sin embargo, su elevada sensibilidad también dificulta el análisis de las señales, ya que un mismo sensor puede responder simultáneamente a varios factores. El nuevo modelo permite aislar el efecto de la temperatura de otras influencias externas, mejorando la precisión en la interpretación de los datos.
Los investigadores determinaron que, a temperaturas criogénicas, el transporte de carga se produce principalmente mediante un mecanismo de salto entre estados localizados. A medida que aumenta la temperatura, comienza a predominar un mecanismo característico de la dispersión de los portadores de carga propia de los materiales metálicos.
En el futuro, esta tecnología podría aplicarse en los sectores aeronáutico y aeroespacial, así como en otras industrias donde sea necesario supervisar de forma continua el estado de estructuras y equipos en condiciones extremas.


