Los docentes universitarios iniciaron este lunes un paro nacional convocado por las dos federaciones mayoritarias, Conadu Histórica y Conadu, en dos tramos: del 16 al 21 y del 23 al 30 de marzo. La medida tiene alcance nacional y abarca a la mayoría de las universidades públicas del país, entre ellas la UNC, la UNLP, la UTN, la UNR, la UNT, la UNNE, la UNSa, la UNER, la UNPAZ y la UNCAUS.
En la Universidad de Buenos Aires, los gremios fueron más lejos: votaron un paro por tiempo indeterminado hasta que el Gobierno liquide el 55,4% de aumento salarial establecido por la Ley de Financiamiento Universitario N.º 27.795, sancionada el año pasado por el Congreso Nacional y que también prevé mayor presupuesto operativo para todas las instituciones.
El trasfondo es una caída salarial que los propios docentes documentaron. Según un informe presentado por los gremios de la UBA, el sueldo real se ubica en su mínimo histórico: 35,6% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, e incluso 2,7% por debajo de los peores registros de 2004. Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD UBA), lo tradujo en términos concretos: “Desde noviembre de 2023 perdimos el equivalente a 11,5 salarios. De cada tres meses trabajados, solo pagaron dos.”
“En septiembre tuvimos 4,3% de aumento contra una inflación acumulada del 14,2% entre octubre y febrero. Cero en enero, cero en febrero, mientras sube el transporte, los alimentos y los alquileres”, graficó Carboni. “Ya probamos con paros aislados en los últimos dos años. Necesitamos una medida que le ponga fin a este ataque del Gobierno contra las universidades.”


