La pobreza multidimensional afectó al 18,8% de los hogares porteños en 2025, un aumento de 1,3 puntos frente al 17,5% de 2021, según un informe del IDECBA. Entre las cinco dimensiones analizadas —alimentación, salud, vivienda, equipamiento y privación social—, la de Alimentación fue la que más se deterioró: pasó del 22,4% al 25,6% de incidencia de privaciones.
El informe detectó un aumento en situaciones críticas como saltearse comidas, comer menos variado y reducir las porciones por falta de recursos. El IDECBA remarcó que “la necesidad de los hogares de reducir porciones y de saltearse comidas (…) refleja procesos de empobrecimiento y pérdida de bienestar en el aspecto estructural”.
La dimensión de Privación social y educación también empeoró, del 18,1% al 20,9%, por la dificultad de los hogares para afrontar gastos personales o irse de vacaciones. El estudio marcó además un dato clave: mientras el “núcleo duro” de la pobreza bajó del 7,4% al 6,3%, creció del 10,2% al 12,6% la proporción de hogares pobres por dimensiones estructurales que no califican como pobres por ingresos.


