La empresa textil Fantome Group, fabricante de indumentaria para marcas como Reebok, Kappa, Cheeky y Kevingston, entró en concurso preventivo para reestructurar su deuda y seguir operativa.
En su presentación judicial, la compañía con sede en el barrio porteño de Villa Devoto describió una “competencia diabólica” con las importaciones, donde “muchos actores comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado”. A eso se sumaron la suba de insumos, energía, salarios y la presión tributaria.
El declive comenzó en 2020, cuando Kevingston reemplazó la fabricación local por importaciones. “Al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural”, explicó la firma. En 2025, la finalización del contrato con Distrinando S.A., licenciataria local de Kappa y Reebok, profundizó la crisis.
La empresa acumula 33 cheques rechazados por falta de fondos y pasó de 120 empleados en su mejor momento a apenas 20 trabajadores activos.


