Por Santiago Cúneo.
Milei, en este momento, tiene que contener a Adorni.
Dalbón acaba de pedir la detención de Adorni, y hace bien, porque Adorni en este momento, sin ninguna inhibición para salir del país como le pusieron a Insaurralde, puede estar tomándose un avión ahora mismo, rumbo a algún país lejano. Plata no le falta. El gobierno tiene miedo de que Adorni se transforme finalmente en un arrepentido en Comodoro Py y los mande a todos presos.
Frente a lo inevitable de que ya se produjo el fin de Adorni como funcionario público, gracias a Dios, se viene el Adorni que los puede mandar a todos presos, el que conoce los secretos de los ministros. Por eso lo primero que hicieron fue bloquearlo del grupo de ministros —lo hizo la propia Karina Milei, la chorra del ANDIS—, para que no siga manejando información. Pero ya la maneja toda. Es un peligro, es una bomba de tiempo. ¿Qué puede pasar con Adorni? ¿Se suicida o se arrepiente?
La realidad es que la Argentina, en el gobierno más corrupto de la historia y en el menor tiempo —el que acumuló $LIBRA, ANDIS, Adorni, el oro a Londres—, tiene un cabo suelto. Se les escapó Adorni. No porque quisiera Milei: Milei no lo iba a echar nunca, hizo todo para sostenerlo. Se lo empujaron, le tomaron el gobierno, se le quedaron con la jefatura de gabinete.
Santilli no es Adorni, y Milei no puede confiar en Santilli. Karina tampoco. Tal vez Santiago Caputo confía más en Santilli que los propios Milei. Un ministerio menos para el dúo de corruptos, y nada menos que la jefatura de gabinete. Se prepara el círculo rojo para deshacerse de Milei ahora.


