El giro fue tan abrupto como el ultimátum que lo precedió. El pasado sábado, la Casa Blanca le había dado 48 horas a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz o enfrentar bombardeos sobre sus instalaciones energéticas. Este lunes, el presidente Donald Trump anunció exactamente lo contrario: una tregua de cinco días y conversaciones que calificó como “profundas y constructivas”.
“Me complace informar que Estados Unidos e Irán han mantenido en los últimos dos días conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Medio Oriente“, escribió Trump en su red social Truth Social.
El mandatario indicó que instruyó al Departamento de Guerra a posponer cualquier ataque militar contra centrales eléctricas iraníes e infraestructura energética durante cinco días, con una condición explícita: que las reuniones y negociaciones en curso efectivamente continúen.
La pausa descomprimió los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent, que había trepado a US$114 por barril en la noche del domingo ante el temor a una escalada, cayó un 14% tras el anuncio y volvió a ubicarse por debajo de los US$100.


