Progresistas y no peronistas construyen fantasías delirantes. Dicen “se cae a pedazos Milei y el gobierno, ahora volvemos nosotros…”. Ustedes no vuelven a ningún lado. Los van a matar a todos. Quédense en su casa. Mírenlo por televisión. Dejen que los pibes, el sub 50 salga a la cancha a jugar, ocupe los lugares. Dejen a los pibes, de todo el país, que salgan a la cancha. Por eso Axel hace bien en ir a la universidad, juntarse con pibes que estudian toda la carrera. Decirles, “muchachos, necesitamos que se sumen al proyecto”.
Necesitamos que se sumen, que jueguen, que estén, que peleen los lugares. No se dejen estafar más por los viejos chotos del basurero. No se puede armar más una lista con basura como Taiana o Grabois.
¿No tenemos una Argentina sub 40 para poner en el Estado? Basta de cachivaches de basural. Basta de revolver basura.
¿Quieren que el peronismo vuelva a ser gobierno en el siglo XXI? ¿Con las prerrogativas que los pibes demandan de una conducción del siglo XXI? Mandemos toda la chatarra al cementerio y que no vuelva nunca más. Y ahí puede ser que el peronismo se regenere en términos del siglo XXI. Y tengamos pibes peronistas del siglo XXI.
Y no cachivaches ladrones que se quieren chorear la caja y la caja es el PAMI, el ANSES, la plata de los jubilados, de los hospitales. A eso le llaman caja, corruptos hijos de puta. No son cajas, es el dinero del pueblo, manga de chorros.
¿Viste que la sorete de la vendedora de tortas se chorea el 3% de la discapacidad? Bueno, le dice caja. Igual que la Cámpora le decía caja al PAMI. Igual que la Alianza le decía caja al ANSES. Igual que el Menemato le decía caja a las privatizaciones. La palabra caja quiere decir inútil, degenerado y corrupto, incapaz de ganarse la vida en la actividad privada robando al Estado. Esa es la definición enciclopédica.
Entonces, busquemos pibes exitosos, busquemos pibes que de verdad están formándose con la ilusión, buscando el éxito, que no lleven en la mochila el fracaso. La Argentina del futuro no puede ir con la mochila del fracaso a cuesta. No va más.
Santiago Cúneo en 1+1=3.


