En un giro que pocos anticipaban, la administración Trump autorizó una licencia temporal para que países de todo el mundo puedan comprar petróleo ruso varado en el mar, en una medida que busca contener la crisis energética desatada por la guerra en Medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. El secretario del Departamento del Tesoro, Scott Bessent, precisó que la autorización aplica únicamente al crudo ya cargado en buques antes de las 12:01 del 12 de marzo y tiene vigencia hasta el 11 de abril, alcanzando aproximadamente 100 millones de barriles de petróleo ruso en tránsito.
“El presidente está tomando medidas decisivas para promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales mientras abordamos la amenaza del régimen terrorista iraní“, justificó Bessent, quien además aseguró que la medida no aportará “beneficios financieros significativos al gobierno ruso”. Sin embargo, las críticas no tardaron en llegar: desde sectores internacionales, y recogidas por Newsweek Argentina, se advirtió que la decisión podría beneficiar a Vladimir Putin mientras continúa el conflicto en Ucrania.
Moscú, en cambio, celebró sin reservas. El enviado especial ruso a Estados Unidos, Kiril Dmítriev, interpretó la medida como un reconocimiento tácito: “Estados Unidos admite, en la práctica, lo evidente: sin petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable”. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, coincidió en que la decisión de Washington contribuirá a estabilizar los mercados, “sacudidos debido a la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán”, y advirtió que sin volúmenes suficientes de crudo ruso, “la estabilización del mercado es imposible”.
La medida llega en un momento en que cada vez más países se suman a la compra de petróleo ruso, entre ellos Tailandia, y en un contexto donde el precio del barril ya superó los 100 dólares por el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de crudo.


