Un submarino estadounidense atacó y hundió este miércoles la fragata iraní IRIS Dena en el océano Índico, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Galle, frente a las costas de Sri Lanka. El saldo confirmado es de al menos 83 muertos sobre un total de aproximadamente 180 tripulantes que llevaba el navío, según informó el viceministro de Exteriores de ese país, el general Aruna Jayasekara.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó el ataque horas después en una rueda de prensa con una declaración que no dejó margen para la ambigüedad: “Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que creía estar a salvo en aguas internacionales. En cambio, fue hundido por un torpedo, una muerte silenciosa, el primer hundimiento de un barco enemigo por un torpedo de EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial.”
Es la primera vez desde 1945 que un submarino norteamericano hunde un navío enemigo en combate. El ataque ocurrió en aguas internacionales, lo que suma una nueva capa de tensión diplomática a un escenario ya al borde del colapso. El destino de los más de 90 tripulantes restantes aún no fue confirmado oficialmente.


