Hace apenas un año y algunos meses, Donald Trump volvía, después de quemar el Capitolio, a la Casa Blanca; secuestró a un presidente, invadió y mató civiles y militares en Venezuela, amenazó a Cuba, amenazó a la cultura persa con desaparecerla del mapa en una noche, amenazó con utilizar armas nucleares, amenazó a los inmigrantes con exterminarlos de los Estados Unidos con el ICE, amenazó a Canadá, con anexionar Canadá a Estados Unidos, amenazó a Groenlandia. Es raro, ¿no? Pero estamos hablando de un degenerado pedófilo. Y que el mundo tenga un degenerado pedófilo con el botón nuclear de los Estados Unidos parece de ciencia ficción.
Y sin embargo pasó.
Santiago Cúneo.


