El optimismo de Donald Trump duró pocas horas. Este lunes, mientras el presidente estadounidense anunciaba en Truth Social una tregua de cinco días con Irán y celebraba conversaciones “profundas y constructivas”, Teherán salió a contradecirlo de forma tajante: no existe ningún contacto con Estados Unidos, ni directo ni a través de intermediarios.
El desmentido iraní, recogido por la agencia Xinhua, choca de frente con el relato de Washington y deja en el aire la pregunta central: ¿con quién negoció Trump?
La posición de Teherán no es nueva. Los líderes iraníes han sostenido de forma consistente que cualquier conversación solo podrá tener lugar una vez que cesen los ataques. Hasta el momento, no se reabrieron canales formales de diálogo.
El cruce de versiones se produce en un momento de máxima tensión. El sábado, Trump había dado un ultimátum de 48 horas para que Irán reabriera el estrecho de Ormuz o enfrentara bombardeos sobre sus instalaciones energéticas. La amenaza generó respuestas en cadena desde Teherán, que advirtió con represalias sobre infraestructura energética en toda la región.
Los próximos días dirán si la crisis escala o si, pese a la contradicción de relatos, hay algún canal silencioso que ambas partes prefieren no reconocer públicamente.


