Diversas instituciones iraníes, incluido el Parlamento, están evaluando la retirada del país del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), según informó la agencia semioficial Tasnim. En paralelo, la Cancillería rechazó el plan de tregua de 15 puntos propuesto por Estados Unidos para poner fin al conflicto en Oriente Medio.
El informe de Tasnim sostiene que la conclusión de que no hay razón para que Irán permanezca en el TNP se vuelve “cada vez más cierta” en el país. El argumento central es que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) alienta implícitamente al “enemigo” a usar armas nucleares contra instalaciones iraníes, y que permite el “espionaje” de Estados Unidos e Israel bajo el pretexto de las inspecciones.
No obstante, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, aclaró que Irán sigue siendo miembro del tratado y está comprometido con sus obligaciones, y reafirmó que el país nunca buscó ni tiene intención de desarrollar armas nucleares. Aun así, reconoció que Teherán estudia la cuestión ante el comportamiento que calificó de “sumamente injusto” del OIEA y la actitud “destructiva” de Washington.
Sobre el plan de tregua, Baghaei lo describió como un conjunto de exigencias “excesivas, poco realistas e irrazonables”, y subrayó que hasta el momento no hubo negociaciones directas con Estados Unidos. Desde la última ronda de conversaciones en Ginebra el 26 de febrero —dos días antes del inicio del conflicto—, Irán recibió mensajes únicamente a través de intermediarios, entre ellos Pakistán.
El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques conjuntos contra Teherán y otras ciudades iraníes, causando la muerte del entonces líder supremo Ali Jamenei y de altos mandos militares y civiles. Irán respondió con misiles y drones contra bases e intereses israelíes y estadounidenses en la región.


