El Ejército de Israel lanzó en la madrugada del miércoles una nueva ofensiva de gran escala contra Irán y Hezbollah, en el marco de la operación denominada “Furia Épica”, llevada adelante en conjunto con Estados Unidos. Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmó ataques a “bases de lanzamiento, sistemas de defensa y otras infraestructuras” iraníes, incluyendo un suburbio de Beirut, bastión de Hezbollah, y un hotel en las afueras de la capital libanesa.
Según informó el portavoz militar, teniente coronel Nadav Shoshani, desde el inicio de la ofensiva se realizaron 1.600 incursiones aéreas, se lanzaron más de 4.000 proyectiles y se destruyeron 300 plataformas de lanzamiento de misiles en territorio iraní.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, detalló que los ataques desmantelaron los cuatro centros de comando del régimen en Teherán, lo que habría generado caos en la cadena de mando iraní y llevado a que sus fuerzas dispararan misiles “contra todos sus vecinos a la vez”. También fue atacado el edificio de la Asamblea de Expertos en la ciudad de Qom, el organismo encargado de elegir al sucesor del líder supremo Alí Jamenei.
Leiter advirtió además que uno de los objetivos prioritarios era impedir que Irán combinara sus 642 kilogramos de uranio enriquecido al 60% con sistemas de lanzamiento de misiles, lo que habría permitido producir hasta 11 bombas nucleares en cuestión de semanas.


