Viktor Orbán concedió su derrota en las elecciones parlamentarias de Hungría, poniendo fin a 16 años en el poder. El resultado sacude al movimiento populista internacional, del que el mandatario húngaro era su principal referente europeo y aliado tanto de Donald Trump como de Javier Milei.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, había visitado el país días antes con el objetivo de impulsar a Orbán a la victoria. No alcanzó.
El vencedor, Péter Magyar, líder del partido opositor Tisza, prometió reintegrar a Hungría a la Unión Europea y a la OTAN. “Hungría volverá a ser un aliado muy fuerte de la UE”, afirmó ante una multitud en Budapest.
La participación electoral fue del 77,8%, el nivel más alto en Hungría en décadas. Con el 96% escrutado, Tisza obtuvo alrededor de 138 escaños frente a los 54 de la coalición de Orbán, lo que le daría la mayoría de dos tercios necesaria para reformar la Constitución.


