La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) celebra este miércoles su segunda reunión del año con el foco puesto en la tasa de interés de referencia, en un escenario dominado por la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente. La guerra entre Washington y Tel Aviv contra Irán complica cualquier decisión de recorte: la suba del precio del petróleo, el cierre del Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del crudo mundial— y la liberación de barriles de reserva generan presión inflacionaria que podría traducirse en un menor crecimiento económico global.
Desde el mercado prevén que el Comité Federal de Mercado Abierto optará por mantener la tasa sin cambios, tal como ocurrió en la reunión anterior, donde la decisión contó con el respaldo de 10 de los 12 miembros. “Consideramos que la postura actual de la política monetaria es apropiada para promover avances tanto hacia el máximo empleo como hacia nuestro objetivo de inflación del 2%”, había justificado entonces el presidente de la Fed, Jerome Powell, tras una serie de tres recortes consecutivos que acumularon 75 puntos básicos.
El organismo afronta además una transición de conducción: el mandato de Powell vence en mayo y el presidente Donald Trump, con quien mantuvo reiterados roces, ya anunció que será reemplazado por Kevin Warsh.


