La tripulación de la misión Artemis II marcó un nuevo hito en la historia de la exploración espacial: la nave Orión alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros respecto de la Tierra, estableciendo un récord de alejamiento para una misión tripulada.
En su fase de mayor proximidad al satélite, los astronautas se situaron a apenas 6.550 kilómetros de la superficie lunar, lo que permitió capturar imágenes de alta precisión del lado oculto de la Luna. Entre los registros se destaca una “puesta de Tierra” obtenida este lunes, que evoca a la histórica fotografía Earthrise tomada hace 58 años por el astronauta Bill Anders durante la misión Apolo 8.
En el primer plano de la imagen principal se aprecia con nitidez el cráter Ohm, una formación compleja con bordes escalonados y picos centrales originados por el impacto y la posterior solidificación del material lunar.


