Los líderes de la Unión Europea advirtieron que el conflicto en Oriente Medio representa un riesgo creciente para el bloque y prometieron mantenerse vigilantes ante cualquier efecto que pudiera traducirse en presión migratoria. La advertencia surgió de las conclusiones adoptadas tras la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas.
Aunque el conflicto “no se ha traducido en flujos migratorios inmediatos hacia la UE”, los líderes subrayaron “la importancia de mantener un alto nivel de vigilancia y asegurar el grado necesario de preparación”. El bloque dijo estar listo para “movilizar sus herramientas diplomáticas, legales, operativas y financieras” para prevenir movimientos migratorios, en referencia directa a las lecciones de la crisis de 2015, cuando la guerra en Siria y la inestabilidad en Afganistán e Irak derivaron en la entrada de más de un millón de refugiados y migrantes a Europa.
En ese marco, los líderes respaldaron el refuerzo de las operaciones militares marítimas Aspides y Atalanta, que cubren el mar Rojo, el océano Índico y la región del Golfo, y reafirmaron que “la seguridad y el control de las fronteras exteriores de la UE seguirán fortaleciéndose”.
El bloque también llamó a la desescalada y al respeto del derecho internacional, y respaldó una moratoria de ataques contra instalaciones energéticas y de agua. Durante la cumbre, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a Estados Unidos e Israel a poner fin a la guerra con Irán y abogó por reemplazar la acción militar con diplomacia.


