El más corrupto de los poderes, los más degenerados corruptos están en los tribunales. Por eso la política se corrompió, porque tiene de socios a los más corruptos, que son los que se guardan las carpetas para negociar y apretar a la política para evitar la revolución. Cuando ven que alguien va por la revolución lo carpetean, le aplican el lawfare, lo judicializan y bajo esa amenaza tratan de parar cualquier proceso revolucionario en la Argentina.
La revolución en la Argentina no era el Che Guevara, la revolución en la Argentina era la PYME. Camilo Cienfuegos en la Argentina era José de San Martín que hacía bulones. En San Martín tenía la PYME, levantaba la persiana, tenía 30 empleados, hacía bulones. Esa era la revolución argentina. La Argentina llegó a la justicia social con una revolución productiva de la pequeña y mediana empresa. Desde los caños sin costura hasta el Torino.
Entonces, esa Argentina que desapareció, la mataron, la secuestraron, la torturaron y la tiraron al río, hoy padece la secuencia de este ignominioso y pornográfico presente.
Santiago Cúneo.


