Los mercados europeos vivieron este lunes una jornada de sacudidas encadenadas. El petróleo Brent arrancó la sesión por encima de los US$113 por barril, impulsado por el temor a interrupciones en el estrecho de Ormuz, y acumula una suba de cerca del 50% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El primer giro llegó cuando Donald Trump anunció conversaciones “muy buenas y productivas” con Teherán y una pausa de cinco días en los ataques a infraestructura energética iraní. El Brent se desplomó más del 10% y cayó por debajo de los US$100. La calma duró poco: Irán negó cualquier negociación y advirtió sobre represalias contra instalaciones energéticas regionales. El crudo rebotó hasta los US$105 antes de volver a ceder, cerrando la tarde cerca de los US$101.
El gas siguió el mismo patrón. Los futuros del TTF holandés oscilaron entre los 54 y los 63 euros por megavatio-hora en pocas horas, sin encontrar piso estable.
Las bolsas no escaparon al contagio. El DAX alemán llegó a caer más del 2% al inicio de la sesión y luego recuperó para cerrar con una suba del 2,4%. El FTSE 100 británico tuiteó entre una caída del 1,8% y una recuperación del 0,6%.
Los analistas fueron directos: la volatilidad no cederá mientras las señales diplomáticas sigan siendo contradictorias. Cada declaración mueve el mercado, y ninguna dura.


