El presidente francés Emmanuel Macron descartó este martes la participación de Francia en operaciones militares para reabrir el estrecho de Ormuz. “Francia nunca participará en operaciones para reabrir el estrecho de Ormuz en el contexto actual”, afirmó durante una reunión del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional sobre Irán y Oriente Medio. Aclaró, sin embargo, que París estaría dispuesta a sumarse a misiones de escolta naval una vez que la situación se calme.
La declaración de Macron se inscribe en una oleada de rechazos europeos al llamado del presidente Donald Trump, quien el domingo afirmó haber “exigido” a varios países dependientes del petróleo de Oriente Medio que se unieran a una coalición para garantizar la navegación por el estrecho, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
El rechazo fue generalizado en el continente. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, fue directo: el conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán “no tiene nada que ver con la OTAN“. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció el interés de Bruselas en mantener abierta la vía marítima pero señaló que el bloque estudia una respuesta “desde el lado europeo”. El primer ministro británico, Keir Starmer, fue el más moderado: afirmó que el Reino Unido trabaja en un plan “viable” para reabrir el estrecho sin “dejarse arrastrar a una guerra más amplia”.
El contexto económico explica la urgencia del debate. Según datos de Lloyd’s List Intelligence, apenas 77 buques transitaron el estrecho de Ormuz desde inicio de marzo, lo que representa una caída de aproximadamente el 90% interanual. El bloqueo es consecuencia directa de los ataques lanzados el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Teherán y otras ciudades iraníes, que desencadenaron una respuesta iraní con misiles y drones y el control estricto del acceso a la vía marítima.


