La jura de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia este jueves en el Salón Blanco de la Casa Rosada no fue solo un cambio de nombres. Fue, hacia adentro del Gobierno, una señal clara de quién acumula poder en el área judicial: Karina Milei en detrimento del asesor presidencial Santiago Caputo.
Mahiques llega al cargo con un perfil técnico sólido: fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires desde 2019, presidente de la Asociación Internacional de Fiscales y más de dos décadas en el sistema judicial. Es hijo del camarista Carlos “Coco” Mahiques y pidió licencia en su cargo —sin renunciar— para asumir la cartera. Lo acompañará como viceministro Santiago Viola, también cercano al entorno de los primos Menem, lo que termina de dibujar el mapa de influencias detrás del nuevo ministerio.
Reemplaza a Mariano Cúneo Libarona, quien presentó su renuncia por razones personales tras una gestión atravesada por tensiones internas. El saliente posó junto a su sucesor en la ceremonia, en un gesto protocolar que no alcanzó para disimular que el cambio responde a una disputa de poder que viene de antes.
En su mensaje previo a la jura, Mahiques dejó en claro su agenda con una frase que en el contexto actual suena tanto a programa como a advertencia: “Sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República.” También anunció que su prioridad inmediata será cubrir las vacantes judiciales pendientes e impulsar el sistema acusatorio en todo el país, con especial atención a Comodoro Py.
El timing no es menor. El cambio se concreta días antes del viaje de Javier Milei a Estados Unidos y en un momento en que varias causas judiciales sensibles para el oficialismo están en movimiento.
Otro de los grandes derrotados con la designación de Mahiques es Guillermo Montenegro, quien desde hace tiempo operaba por llegar a Justicia y en el mientras tanto se tomó licencia en la intendencia de Mar del Plata para asumir como legislador bonaerense.


