Mar del Plata enfrenta el fin de semana largo con un nivel de reservas que no supera el 40%, según confirmaron desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica. El panorama es aún más magro para Semana Santa, que arranca el 2 de abril: por ahora apenas el 20% de ocupación, aunque el sector espera un repunte de último momento.
El receso combina el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia del martes con un lunes declarado día no laborable con fines turísticos, lo que configura una escapada potencial de cuatro días. Sin embargo, varios factores conspiran contra la llegada de visitantes.
El pronóstico climático no ayuda: para el sábado se esperan tormentas fuertes, con mejora recién a partir del domingo. A eso se suman los precios, que aunque más bajos que los del Gran Buenos Aires, resultan cada vez más difíciles de sostener para los bolsillos de la mayoría de los argentinos.
Pero el problema más persistente es la inseguridad. Mar del Plata acumula años de deterioro en esta materia que ninguna gestión municipal logró revertir: ni la del exintendente Guillermo Montenegro, que dejó la ciudad con índices de delito en alza, ni la del actual jefe comunal Agustín Neme, quien hasta ahora no mostró una política concreta para frenar una tendencia que ya expulsa turistas hacia otros destinos.
El resultado es concreto: hay visitantes que directamente están eligiendo otras ciudades.


