Tres jets privados resultaron dañados en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, a las afueras de Tel Aviv, por la metralla de misiles lanzados desde Irán y Líbano e interceptados por las defensas antiaéreas israelíes. Uno de los aviones se incendió. No hubo víctimas, según informaron el Canal 12 y la televisión estatal Kan TV de Israel.
Los daños no fueron causados directamente por los proyectiles enemigos sino por los fragmentos que se dispersaron tras las intercepciones a gran altitud. Cuando un misil es derribado, los restos se esparcen sobre una amplia zona y su punto de caída resulta difícil de predecir con exactitud, lo que convierte a las propias intercepciones en una fuente de riesgo colateral.
Como consecuencia de los impactos, el Ministerio de Transporte y Seguridad Vial de Israel decidió reducir a 130 pasajeros el máximo permitido por vuelo que parta desde el aeropuerto. La restricción afectará a unos 1.500 pasajeros, según estimaciones del Canal 12.


