Mientras Donald Trump anunciaba conversaciones “productivas” con Irán y ordenaba pausar los ataques estadounidenses, Israel bombardeaba Teherán. Las Fuerzas Armadas israelíes confirmaron este lunes que llevaron a cabo “una amplia oleada de ataques contra infraestructura del régimen iraní”, que incluyó uno de los principales cuarteles del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Según el comunicado difundido por el ejército israelí y citado por la cadena CNN, la instalación atacada era utilizada por el régimen para coordinar operaciones y dirigir a la fuerza paramilitar Basij. “El ataque forma parte de la fase operativa actual destinada a degradar los sistemas centrales del régimen y sus capacidades de seguridad”, señalaron las fuerzas israelíes.
Entre los demás objetivos figuraban sedes de organismos de seguridad iraníes, centros de investigación y producción vinculados a misiles balísticos, electrónica y ojivas. El ejército israelí sostuvo que se utilizaron municiones de precisión para reducir el impacto sobre civiles.
Sin embargo, la agencia semioficial iraní Fars reportó bombardeos en varios puntos de la capital, y la Media Luna Roja informó que buscaba entre los escombros de un edificio residencial a un niño atrapado.
Los ataques se producen en un momento en que las señales diplomáticas entre Washington y Teherán se contradicen hora a hora, y dejan en evidencia que cualquier entendimiento entre Estados Unidos e Irán deberá también contemplar los movimientos de Tel Aviv.


