Cada tanto, los troscos mugrientos sucios que se dicen de izquierda, como la basura de Myriam Bregman y toda esa mugre, están especulando a ver si pueden ser sistémicos el año que viene para robarse alguna banquita, pero de revolución ni hablar. Negocian con cualquier cosa. Estamos para la fórmula Massa-Miriam Bregman, ¿eh? Quédense tranquilos, que Miriam Bregman no tiene límite, va a cualquier lado.
Va donde le tiren un hueso y donde Cristina le diga, porque para eso la tiene contratada. Entonces, la realidad es que estamos frente a la apatía absoluta y que el enemigo nunca logró tanto, porque nunca tuvo la cancha tan vacía para hacer lo que se le canta a las pelotas. Nunca existió tanta falta de resistencia, tanta indignidad miserable y tanto forro que se conforma con hablar pelotudeces y hacerse terapia a sí mismo sobre boludeces cristinistas y estupideces, que nada tienen que ver con la realidad de la lucha que puede permitirle recuperar al pueblo argentino y a la patria su destino y su historia


